viernes, 19 de febrero de 2016

Nº 18 bis - ANEXO: EL MAZINGER DE JOSÉ LUIS MUÑOZ LUQUE

En la abundante iconografía que ha ido surgiendo durante los años posteriores a los distintos momentos de las emisiones originales de Mazinger Z, nos encontramos de vez en cuándo con obras especialmente notables, que llaman la atención por su factura, por el soporte en que están hechas, por el trabajo y la inspiración imaginables, por el tamaño...o por todo ello junto. El caso es que, como ya afirmé en el artículo del que este es anexo, sería una tarea sin fin recabar todas esas manifestaciones por numerosas, por inacabables casi, pero no está de más y es un placer contemplar detenidamente una de ellas y preguntarse quién está detrás...

Cuando el imponente trabajo de José Manuel Liébana mostró, renderizado y texturizado, a Mazinger Z caminando sobre la Gran Vía madrileña, no existía este blog. No obstante, su obra, instantáneamente popular, dejó sin palabras, o generó tal alud de comentarios, que ya no es necesario añadir mucho más. Esta obra tan profesional , accesible artísticamente solo a los que dominen  los procesos informáticos para crearla, conectó con el gusto de la nueva revolución técnológica, además de con la expresión de una gran inspiración y se hizo con un lugar especial en el torrente artístico inspirado por el robot de Kabuto.



Hoy me propongo acercarme un momento a técnicas más tradicionales, a otra de esas obras que plasman al gigante fotoatómico en un cuadro tradicional, que logró concentrar mi atención en el momento en que reunía obras de todo tipo para el collage de muestra de la explosión artística multiforme, que tan resumidamente cierra la primera parte de mi libro... Se lo merecía, y además quería contestar a las preguntas que sobre ella me hacía en él. De nuevo, el buen talante y la generosidad han posibilitado que su autor me hablara de ese cuadro sobre nuestro robot en particular, y de su arte en general. 

Este anexo sobre el FAN ART sobre el robot más famoso lo protagoniza el Mazinger de José Luis Muñoz Luque.


El artista

 


José Luis Muñoz es un pintor cordobés con suficiente trayectoria como para ser considerado un artista más que consagrado, con un estilo que revela su carisma concreto.

Ha conseguido vivir de su arte, que no es poco, y su estudio se llena de alumnos. Vive para ese arte, y pasa mucho de su día entre los materiales de su espacio de trabajo. Es de los artistas que necesitan ensuciarse las manos con las pinturas, con las mixturas, con los materiales en general, en una relación  con sus obras que no solo resulta orgánica, sino que, según sus afirmaciones, tiene que serlo








En ese sentido, su trabajo sería, de alguna forma, la antítesis del realizado de forma virtual con ayuda de la informática, como en el caso de Liébana. Como todos los artistas reseñados en la publicación anterior, es primero dibujante que otra cosa. Y muy bueno. Todo lo que venga después de su cuidado y sabio dibujo será ya la marca de la casa, el vestido final con el que arropa su obra. Un poco como los animadores de una serie de dibujos. Y no van muy lejos los tiros respecto de esta última comparación, pues una de las fuentes de su inspiración es la cultura pop, en la que bebe para empapar de ella las formas, el color y el acabado. 
En su página web, define certeramente y de un plumazo que sus influencias llevan finalmente a una mezcla entre el Renacimiento y el cómic adulto.

Pensemos en un héroe o dios mítico de la antigua Grecia, que es patrimonio cultural de occidente entero, patrimonio antiguo. Vistámosle después y entre otras cosas, de mirada, ademán, color y trazos del cómic más trabajado y artístico, y tendremos como resultado una resurrección más del mito, bajo nuevas formas. 

Ya sea el alado Ícaro, las musas; ya sean los ángeles de la tradición semita ( la otra mitad de nuestro acerbo cultural) , todo se viste de formas que nos suenan desde las poses y miradas de las mejores viñetas. Sea también Conan el Bárbaro, Alicia y los habitantes el país de las maravillas; sean los modernos mitos de la literatura, de la gran pantalla, nuestros nuevos clásicos colectivos... todo se une bajo formas y colores que mezclan técnicas clásicas de color -tan clásicas como la aplicación de pan de oro como fondo, a la manera de tantas Madonnas renacentistas- teniendo de fondo un dibujo sabiamente delineado, que trae a la mente el  del anatomista  Da Vinci. 

Mosaico con algunas de las obras de Muñoz...

El gusto por los detalles,  que muy a menudo son guiños al espectador, hace el resto.
No busca el realismo de una fotografía, aunque su obra sea decididamente figurativa. Sus pinturas son, eso "pinturas" ese pequeño mundo encerrado en los límites cuadrados o rectangulares que solemos colgar de los muros.  Del grabado más clásico a la composición más dinámica, se recrean los temas desde técnicas parecidas a las de antaño, pero con un resultado muy nuevo.

En sus obras hay diversos niveles de lectura. Detrás de la primera vista, hay capas que revelan significados ocultos, detalles que son guiños para el conocedor, significados paralelos a los evidentes... 


Mundo Pop


Antes de echarle vistazos al cuadro de Muñoz sobre nuestro querido robot, veamos unas pinceladas (nunca mejor dicho) que contestan -además de la razón principal, su relación personal con él, que enseguida veremos-, a la pregunta sobre la temática especial, el estilo y la iconografía que le llevó a retratarlo...

José Luis es, fue, un niño que creció con los cuentos, la series de televisión y las películas de aquella numerosa parte del baby boom que creció en los años 70 del pasado siglo. El ser de esa hornada le dejó huella a tantos... 

 











De modo que no nos extrañe que en el bosque del tierno y terrorífico icono infantil Caperucita Roja, aparezcan un par de transportes acorazados AT-AT, provenientes del universo de El Imperio Contrataca, retratados a partir de maquetas, es decir, con un trabajo que recuerda al que fue necesario para hacer aquellas escenas de la nombrada película-ícono.

No nos extrañe tampoco que imagine la adolescencia de Han Solo, con su Halcón Milenario de fondo (que ya sabemos los frikis que sería una imagen imposible, ya que lo ganó ya de adulto en una apuesta contra Lando Calrissian). No importa, pues no pretende ser una narración, sino un símbolo, un icono y sobre todo un guiño que lleve al espectador a conocer la identidad del muchacho... 

No nos extrañe ver un crash-test-dummy como compañero de una niña que mira al horizonte de una ciudad fantástica de antiguas reminiscencias, ni un retrato psicológico de Rei Ayanami, sí, la de Neon Genesis Evangelion, o del mismo Shinji Ikari o una recreación a grafito del paisaje retro-futurista de Blade Runner... Mitos y manga (como generador de nuevos mitos) se mezclan sin problemas.




 





Y no nos debe extrañar pues la obra de este cordobés hace realidad ver sobre un cuadro, sobre lienzo o tabla, con veladuras de temple y acrílico, para acabar con óleo la base que supuso un cuidado y detallado dibujo de grafito inicial...o sea, en un cuadro clásico, unos cuántos de los más icónicos personajes de la reciente cultura pop audiovisual, a los que se le ha dado la pátina simbólica y el contenido trascendente que tienen desde hace siglos los mitos griegos, que también retrata, esta vez como personajes del más cuidado cómic de autor, poniéndo los primeros a la  altura de estos últimos. Doble juego. Juego Doble.







Mazinger Z según José Luis Muñoz



José Luis fue un niño del 78. Uno más. Compartimos él y yo la gran suerte de haber tenido esa edad en que uno ya no es tan pequeño, aunque siga siendo un niño, en el momento exacto en que descubrimos la novedad impactante que supuso Mazinger en la tele...   Un momento hacía los nueve años    ( no seis ni siete, ni diez ni doce)...

Fue pues, uno más de los que dibujó y dibujó al héroe mecánico, y más siendo un crío con actitudes ( y aptitudes), artísticas. No es distinto de los que crearon sus propios diseños de brutos mecánicos, algunos de los cuales pueden estar aún escondidos por ahí en algún rincón, enmedio de otros trastos, en la que hoy es ya solo casa de sus padres. Recuerda haberse quedado embobado con los créditos finales de la serie, cuando Mazinger salía tal como era por dentro y se prometió a si mismo ser un genio dedicado a la cibernética en el futuro...pero venció su intuición artística.

Una evolución tardía de aquellos dibujos infantiles de Mazinger, pero esta vez en gráfito y óleo sobre tabla,  es el cuadro que nos ocupa. Una evolución que tiene mucho más contenido del que cabría esperar de la mera recreación, en su estilo, del robot luchador.


Lo pinta con todo detalle, solo su cabeza, acribillada por mil batallas ...y por los efectos del tiempo: Muñoz imagina una historia, un contexto, que no es "contemporáneo" a la historias de la serie en los 70:



Lo sitúa muchos años después de aquellos meses de la infancia, en algún momento mucho más cercano o coetáneo al del pintor hoy, más de 30 años después, y el niño que coprotagoniza el cuadro (aquel que me hacía preguntarme en mi libro si era una recreación del pintor en su infancia, o su hijo), es un nuevo piloto, el heredero de Kabuto, que no  Shiro, puesto que el casco que sujeta tiene escrito "M. Kabuto" , cosa que hace que muchos imaginemos más bien al hijo, al descendiente directo del mítico piloto original... 

Volvemos a ver aquí que sus obras no son retratos -no podrían serlo en sentido estricto, si son siempre mitos los retratados en su obra, siempre interpretables en su "realidad" , -en todas las acepciones de lo fictício-, sino reinvenciones con otra historia detrás, sea previa (eso que llaman "precuelas", pero estáticas) o futura, es decir, continuaciones personales de la historia del nuevo mito. Este M. Kabuto, que Muñoz imagina en la nómina de pilotos de Nerv (Evangelion) se dispone a volver a pilotar al héroe mecánico, en una pose de mirada perdida y trascendente, que hace adivinar nuevas aventuras épicas del robot. Con ese cruce de series, lo integra en las evoluciones del genero mecha a lo largo de los años. José Luis Muñoz se apropia del mito infantil de la generación a la que pertenece y lo hace pervivir, lanzándolo hacia el futuro desde su cuadro.


Insisto en que no es un cuadro más de Mazinger Z, hay algo más. 
Así como José Manuel Liébana innovó con el espacio en que situó a su Mazinger, poniéndolo a interactuar con un escenario real existente y contemporáneo, es decir, en el espacio, Muñoz Luque lo trasfigura en el tiempo, imaginando una continuación a la vieja historia, a la manera en que se ha rescatado recientemente la vieja trilogía de Star Wars, o, como la conocimos de niños, La Guerra de las Galaxias, de la que suelen ser fans también aquellos que lo son de Mazinger Z. Bendito el momento exacto de nuestro nacimiento...


Los detalles de la obra revelan algo la reminiscencia de aquella fascinación infantil por las interioridades robóticas del coloso. Vemos un gran ventilador en la rejilla del huracán corrosivo, remaches entre las placas, marcas de óxido, pintura dañada... 

Pero lo que vemos aparecer es, sobre todo, un mito personal, ligado a las vivencias del artista y de muchos de los potenciales espectadores de la obra, no cómo el mito del malogrado hijo de Dédalo, que se relaciona con el artista por pertenecer lejanamente a nuestra identidad cultural. El pintor retrata emocionadamente algo que en su fuero interno ha "vivido", un recuerdo al que se da nueva presencia virtual, como la de todos los mitos.


No puedo por más que desear que haya otros cuadros que quieran seguir la historia. Pero, aunque no los hubiera, este ya es una realidad que nos mira, como los ojos de la Mona Lisa/Gioconda. Solo que la historia que tiene detrás y proyecta al presente y al futuro tiene mucho más que ver con nosotros que la mujer de Francesco del Giocondo.

El imaginado descendiente de Kabuto, con rasgos de niño occidental, mira al vacío del futuro y consagra como nuevo mito cultural a un robot de la tele de hace mucho. Imagina y hace imaginar nuevas aventuras, que trascienden la anécdota audiovisual de 1978 y la solidifican en algo más íntimo y ya mítico, por la gracia del arte.




Para más y mejor sobre la obra de J.Luis Muñoz Luque, visitad : www.jlmunoz.com




PRÓXIMAMENTE: REIKO OKUYAMA, UN CASO SINGULAR




sábado, 23 de enero de 2016

Nº 18 - INSPIRACIÓN MAZINGER : EL FAN ART


Dibujo de Ruijicross
Hubo algunas consecuencias en los niños tras la aparición de Mazinger Z en la tele aquellos sábados de la primavera-verano de 1978. Aparte de que nos entusiasmara como para jugar en la calle a ser Mazinger durante horas, buscar sus cromos y sus escasos juguetes, una de las necesidades que súbitamente apareció en nosotros fueron  unas inmensas ganas de...dibujarlo
No todos los niños están dotados de las mismas capacidades para el dibujo: unos intentaban plasmar con cuatro garabatos aquello que tanto les impactaba de la tele, y otros demostraron desde temprano sus dotes artísticas. En esa generación, hubo incluso quién se inició en el dibujo, que en algunos casos llegó a consagrarse como una pasión y/o una profesión, coincidiendo con esa inquietud por el robot de la tele...

Recuerdo que durante la celebración de mi 1ª comunión, cuando toda la chiquillería invitada se cansó de corretear por mi atestada casa (en la que se hizo el convite), se organizó espontáneamente una reunión en la habitación que compartíamos mi hermano y yo. Esa reunión consistía en un corro alrededor de una vecina del tercero, la mayor del grupo de críos, que teníamos entre seis y diez años, que nos descubrió una habilidad insospechada para dibujar al coloso mecánico, a Afrodita A, al Barón Ashler... Poco a poco, los niños más inquietos se fueron relajando y extasiando ante las líneas trazadas sobre el papel y coloreadas con ceras o rotuladores. La algarabía de los juegos fue sustituída por esa reunión "artística", que duró hasta la caída de la tarde. Aquellos papeles acabaron colgados en la pared, junto a mi cama, y una pequeña exposición de dibujos suspendidos de chinchetas fue uno más de los regalos que recibí aquel ajetreado día, aparte del libro EL NACIMIENTO DE UN ROBOT MILAGROSO de la editorial Junior, que sirvió de modelo e inspiración para la joven artista... Que no daría yo por volver a contemplarlos... Un proceso parecido al que vivieron tantos niños-dibujantes de Mazinger es el que se puede ver en este vídeo, de Juan Julián "Nito" Ochoa :




Más de un cuarentón que conozco hizo entonces dibujos, amplió la nómina de monstruos/brutos mecánicos o hasta serializó cómics que recreaban o se inventaban historias sobre Mazinger. Algún día detallaré alguna de esas historias. Incluso en un producto oficial de merchandising se planteó un concurso de dibujo: "Gran concurso de dibujo Mazinger Z ¡Dibújame!"... rezaba aquel que convocaba a los niños de todas las edades a reproducir al famoso robot desde el interior de las tapas del segundo álbum de cromos de Fher. El premio era la "fabulosa Enciclopedia Junior" o bien una colección de libros de aventura, como premio de consolación. Pero no fue la única publicación que lo hizo: en el nº 318 de la revista PRONTO, aparecido el 12 de Junio, se convocaba parecido concurso de dibujo infantil, inspirado en el robot fotoatómico. El colofón lo pusieron los libros Pintando Mazinger Z, aparecidos tardíamente en septiembre, cuando ya la serie desaparecía, en los que se podía colorear a los robots y demás personajes de la serie, además de ser modelo y catálogo de posturas robóticas. Hasta los créditos iniciales de la película Majingâ Zetto tai Ankoku Daishôgun (Mazinger Z contra el General Negro), exhibida en Japón en 1974, reproducen esos dibujos infantiles nacidos de la inquietud que hacía nacer el impacto estético de la serie en los niños, esta vez los japoneses, (en España no los vimos, al amputarse esos créditos del mediometraje para compactarlo en el montaje llamado SuperMazinger Z, que disfrutamos cinco años después, en el verano de 1979...).

EXPLOSIÓN MAZINGER

En mi libro aludo a la tremenda explosión de arte popular que reproducía en mil modos y con mil materiales al robot de la tele, sea en los días en que la serie estaba en pantalla o durante los primeros años de la estela de su fama. Pero esa explosión creativa no se ha detenido en realidad nunca. Puede que con altibajos, pero esa onda expansiva está activa desde entonces, hasta nuestros días. Son millones las reproducciones y los soportes en que ha aparecido Mazinger Z en todo el mundo y de todas las maneras, desde las más fieles a los dibujos de los animadores de TOEI hasta los más alejados, la reinterpretaciones y evoluciones, el 3D infográfico y el novísimo merchandising. Desde que el robot se convirtiera en icono pop, tiene vida más allá de los estrenos televisivos que gozaron niños del todo el mundo... una nueva vida...  artística.
Dibujo de Joe7
Como todo lo que se fija en la memoria colectiva y cristaliza en la de un artista, profesional o no, impactado desde niño o no, pero inspirado seguro en aquellos dibujos que llamamos, desde hace mucho, un clásico. Si tratásemos de compendiar en un libro todo aquello que se ha dibujado o construido bajo la inspiración o el tema Mazinger, sería un enorme esfuerzo que no podría abarcar todo lo aparecido hasta la fecha, y aunque lo lograse, para cuando la hipotética publicación estuviera maquetándose e imprimiéndose, ya quedaría superada e incompleta por ejemplos nuevos de la explosión artística sobre Mazinger Z...

Como de algún modo hay que concretar, he reunido solo un puñado de ejemplos para ilustrar el arte que la serie del robot luchador inspira, más allá de las fronteras de su tiempo y de su medio audiovisual. Y para hacer esa selección tenía que guiarme a la fuerza por un criterio de reducción, que inevitablemente es personal, y que en mi caso ha sido la cercanía con el cánon, con la figura oficial del Mazinger de TOEI DOGA  y asimilados, en mayor o menor grado, y, aún así, por supuesto no todo puede ser incluído y no solo por razones del exiguo espacio de un blog.

GALERÍA MAZINGER

Fuentes hay muchas. Basta con buscar en el buscador más usado de internet. De nuevo he tenido que reducir el caudal del grifo por donde manan las imágenes al minímo abarcable por mis posibilidades para este medio y me he fijado, entre otras localizaciones virtuales, en una galería abierta que encierra en su seno virtual una de las más grandes sobre Mazinger Z : DeviantArt. En ella podemos encontrar, con acceso libre y firmandas cada una por su autor, muchas de las obras compuestas con más inspiración y tino, y de las formas más variadas y los matices más diversos. 


Dibujo de Chaoofnee


Podemos encontrar las más cercanas al estilo de la serie, recreado a través de diversas técnicas y que son de mi agrado personal por ser un purista, homenajeador perpetuo de los animadores de la serie.

En esa categoría, que por su condición de imitación es algo menor en número, ya que cada artista prefiere explayarse con su propio estilo, podemos encontrar verdaderas recreaciones del universo visual de la serie :





Dibujos de: 1-Sefama. 2- el_delgado. 3-Farstar09. 4-Varges. 5-Zer013. 6-FrankyTheCrazyGuy. 7- Zer013. 8-Gonzalexx1. 9- Mighty Eych. 10- Kakumei. 11-Mikromike. 12-Animasconfitta.


Por otro lado, podemos encontrar las reinterpretaciones, más o menos cercanas al criterio estético del original de la serie, pero interpretado por la creatividad del artista y/o re-creado en una nueva forma, que explique en imagen, por ejemplo, las articulaciones del coloso, se base en los modelos Soul of Chogokin (lanzados a finales de los 90), o no. Otras composiciones recrean el modelo en clave "retro" o construyen nuevos escenarios, basados en los de siempre. También se recrean batallas icónicas, que han permanecido en la mente de todo fan...

Dibujos de: 1- Bello dibujo de autor desconocido. 2 y 3- FarStar09. 4-Myroboto. 5-Daikikun75. 6-Gonzalosanmartin. 7-Gwidyon1982. 8 y 9-Edu Herrera. 10-Daikikun75. 11- Mvittaca. 12-Gonyoung_seok. 13-Ianeart. 14-Dan_Mora. 15-Nachomon. 16-Daikikun75.


 Técnicas artísticas clásicas, como la acuarela, el grabado, la témpera... son creadas a partir de programas de ilustración ( que pueden imitar las aludidas técnicas clásicas) han plasmado en nuevos cuadros al luchador mecánico, en una profusión que no tiene igual, si la comparamos con sus secuelas y asimilados robóticos de los años posteriores:



Dibujos de: 1-Whelljeck. 2-RedStarProject. 3-Gameras. 4-Phrenan. 5-Handesigner.6-Sidian07.7-Rom_Stol. 8-Jetdoh. 9-Camila Fortuna. 10-DragonNegro111. 11-Nathan Rosario. 12-Cgandro. 13-Voltes.14-Neokoi. 15-Toshira76. 16-DiSaintJhon. 17.PopSodaMonster.


Recuerdo de nuevo que los ejemplos ofrecidos son solo gotas de un gran mar artístico, que parece no agotarse y, ejemplos seleccionados con el criterio de parecerse, más o menos, al original televisivo de TOEI.



Mazinger en la Gran Vía de Madrid. José Manuel Liébana







 Al margen de las técnicas tradicionales, reales o imitadas por creaciones virtuales, están las creaciones que tienen voluntad de reacreación hasta la tercera dimensión, partiendo de complicados montajes calculados por potentes programas, que diseñan desde las formas básicas al color final de las obras, infografías que se empeñan en buscar el mayor parecido con la realidad física:




Infografías de: 1-Gameras. 2-Gersith. 3-SK Brown. 4-Drakma. 5-Angel Nieves. 6-Svidal. 7-Richard Nyst. 8- Enrique Poppe.

Y podría continuar poniendo ejemplos, mucho más allá... 
Como vemos, Mazinger Z y su entorno argumental y estético sirven de inspiración para creaciones de lo más variado.

Y hablando de inspiraciones, una parte de la obra de un artista español fue la que me dió la idea para esta publicación y la cosa fue creciendo con las obras de dos más, en este caso de más allá del Atlántico, un venezolano y un argentino, que amablemente han colaborado para desarrollarla y enriquecerla. En ese mar artístico, viene bien concretar al adentrarse en tres ejemplos concretos en los que haré parada, para observar los detalles que llevaron al nacimiento de determinados y multiformes estilos, con inspiración en el robot más famoso :


Caso 1: Amador Sevilla



 A él vengo refiriéndome cuando hablo de la inspiración para realizar esta publicación. Un día me topé con una de sus obras por casualidad : representaba a guisa de pegatina el valle donde se sitúa el Centro de Investigaciones Fotoátomicas. A ese valle se aproxima volando el planeador o Pilder. La imagen (con su sello Geko Design) resume en si mísma muy bien, y de un solo vistazo, uno de los escenarios principales de la serie. Tras esa primera impresión, quise acercarme al autor y a su obra, por ver si había más imágenes como aquella, tan emblemática y conseguida con tan pocos recursos: con una paleta de colores muy corta, conseguía una instantánea eficiente para atraer la atención de quién conoce sobradamente el escenario.






 




Y me encontré a Amador Sevilla, pintor, ilustrador y diseñador gráfico que vivió en la localidad que nombra su apellido y estudió en su Facultad de Bellas Artes. Sus técnicas abarcan desde el grabado con el uso de grafito y tinta hasta el óleo. Los tiempos modernos le han interesado para generar ilustraciones, desde su faceta de diseñador gráfico. Comenzó a trabajar con las primeras versiones de PhotoShop y Freehand, pero acabó dominando Corel Draw como herramienta de trabajo. Pero lo que Amador es, por encima de todo, es artista. Y uno con gran habilidad y sensibilidad. Para echarle un vistazo a su obra general, se puede visitar:



http://papelylienzo.blogspot.com.es



Él es el primero por la derecha
La obra de Amador sobre Mazinger Z no es muy extensa, ni tampoco es de las más elaboradas o conocidas. He querido destacarla por la renovación de la iconografía que supone, viniendo además de un autor con una profunda relación personal con la serie del robot. Él es uno más de aquellos a los que he venido denominando "niños del 78", porque estuvo presente y vivió con intensidad las tardes de Mazinger en TVE. Decir aquello de que la serie le marcó y que fue un hito en su infancia suena repetitivo dado que eso fue un fenómeno colectivo, pero... así fue también en su caso. Por entonces, Amador tenía 11 años y era el mayor de cuatro hermanos, que se apelotonaban apresuradamente en el sofá que había frente al televisor, aquellos sábados de 1978. Delante de aquel Sylvania, la revolución estética que supuso la serie caló en él como en sus compañeros de generación. Aparte de coleccionar los cromos del álbum, los naipes de Fournier o los troquelados de los pastelitos, puede imaginársele fácilmente inclinado sobre un papel, dibujando a Mazinger y a los demás personajes de la serie.
Los dibujos que tomaron como modelo los troquelados de los pastelitos Panrico




De la pared de su habitación colgó durante mucho tiempo aquel póster de los champús Geniol, que incluso le sirvió de modelo para esos dibujos... Lo que Amador Sevilla cuenta es lo que a tantos nos suena: la impresión que dejó la serie; el hecho de asociarla a una infancia feliz de juegos en la calle y con los juguetes de los setenta y la sensación de triste frustración que dejó su abrupto final en la tele... Hoy día es padre de un niño de 5 años con quién revisiona la serie, mientras una niña que tiene una edad similar a la que tenía su padre entonces, mira a ambos con condescendencia...










Historia de una caja

 
Aparte de sus dibujos de infancia, el hecho de retomar a Mazinger Z muchos años después como tema de su arte proviene de una pequeña circunstancia, de los detalles de un objeto que pasaba en muchos casos medio desapercibido, a partir de la pequeña historia de una caja:

En aquel año de Mazinger en España, Amador y sus hermanos y/o amigos...solían pasar por la puerta de atrás o de servicio de la panadería de su barrio, donde descubrieron algo que resultó ser un gran tesoro para un niño de entonces: apiladas en un montón estaban las cajas vacías de los pastelitos de Panrico. En ellas, con colores llamativos y silueta inconfundible se alzaba la figura de Mazinger. Pero es que si les dabas la vuelta, encontrabas en su base un dibujo más detallado de la cabeza del coloso mecánico y del planeador con que Koji Kabuto se acoplaba a ella... Pasaban desapercibidas estando en esa base de la caja, era casi un crimen tal desperdicio de aquellos "mini-pósters" que iban a la basura, con tan pocos productos del robot disponibles, desde los quioscos a las jugueterías, pasando por panaderías como aquella, en un escaso panorama que los niños escrutaban entonces con ansiedad indisimulada... Ni que decir tiene que Amador se apropió de la desechada caja y hasta hoy la conserva.


Así, sus primeras obras revival de los dibujos de su infancia fueron la recreación por escaneo y vectorización de aquellos dibujos de las cajas de pastelitos Panrico, que empacharon a más de un infante en 1978. Pasadas por el software CorelDraw, las añejas líneas fueron depuradas hasta su esquema más simple, y luego aderezadas con filtros y colores disponibles en las diversas herramientas. De ese modo, el resultado es una puesta al día de las imágenes que provienen del pasado, todo un homenaje.



Su estilo de "cartelería" recuerda a aquellos pósters que se hicieron tan famosos en la primera campaña electoral de Barack Obama, con una mezcla de colores básicos, que simplifica y "emblematiza" inmediatamente la imagen representada en ellos, haciendo del resultado un icono pop instantáneo, ideal para pegatinas o para su estampado en camisetas, de modo que resulta un renovador del merchandising muchos años después, influído por el hallazgo de aquellas cajas deshechadas en aquella panadería de sus recuerdos de infancia...
Mezclando luego otras influencias, con imágenes resultantes de capturas de la serie, se divirtió creando estampas del doctor Infierno, mezclado con el emblema de los moteros de la serie Sons of Anarchy ; de un Gelbros J3 o de un Mazinger y una Afrodita reciclados de otras ilustraciones que han devenido muy reconocibles a lo largo de los años, en esa explosión creativa sobre la serie de TOEI.

 



Amador Sevilla es además un amante de todo aquello que fue juguete, libro o cualquier otro objeto del pasado, esas cosas que hoy llamamos "retro" , y lo plasma en su blog, Memorias de plástico y papel, (http://memoriasdeplasticoypapel.blogspot.com.es).


He mostrado aquí no todo, sino unas pinceladadas de su obra sobre Mazinger Z, que ojalá se amplíe en breve y no se suelte nunca en su vida artística de esa inspiración en la serie de su infancia. Y tengo fundadas razones para mantener esa esperanza: he sabido que tiene en mente un cuadro al óleo sobre Mazinger, que espero que pronto deje de ser un proyecto...


Caso 2: Daniel Dugarte

  
Otro descubrimiento estético fue toparme con las ilustraciones sobre Mazinger Z firmadas con un logo que encapsulaba la leyenda "VectorMZ", descubrimiento que hice incluso antes del de la obra de Amador Sevilla. Se trataba de imágenes muy cercanas al cánon estético de la serie, de hecho muchas basadas en fotogramas reconocibles, pero también de composiciones creativas y libres, en cualquier caso muy bien realizadas, sin perder nunca esa fidelidad a las formas originales de los robots, tal como las conocimos...
  


Pasado el tiempo, más recientemente pude averiguar que quién se hallaba detras de ese logo-firma es el venezolano Daniel Dugarte. Nacido en 1975, se topó por primera vez con Mazinger Z y el estimulante mundo de los superrobots gigantes con tan solo 5 añitos, ya que la serie fue emitida por primera vez en su país en 1980, por el canal Venevisión. Daniel, al contrario que muchos niños de España en 1978, admite que apenas recuerda ese momento, que puede que solo algún recuerdo huidizo le quede de esa ocasión... No hace falta que fuera esa primera vez, pues la serie del héroe mecánico se programó varias veces en Venezuela en los años siguientes, a la caída de la tarde, emitida completa y diariamente. Hablo de ese momento en que TOEI, superado ya el momento de exportar versiones reducidas, vendía ya la serie completa al mercado hispanohablante...



Daniel quedó, como tantos otros de sus compañeros de generación, impresionado por la serie y tuvo el impulso - y la posibilidad - de grabarla en vídeo, siendo incontables luego los pases de aquellas cintas Betamax, otra diferencia más con los niños españoles, como que también sus recuerdos y preferencias sobre episodios y monstruos/bestias mecánicas se centren más en los aparecidos hacia la mitad y el tercio final de la serie, que nosotros no vimos...




Diferencias aparte, al impresionado niño no le bastó con las reposiciones y las cintas de vídeo, y quedó con ganas de más, sobretodo porque quedó desolado, rabioso e impotente ante la derrota del episodio final : ya vemos que cada país tuvo su propio mal rato Z, aquí fue la supresión de la serie primero, y su extraño y cortante final, después. Ese sentimiento quedó algo aliviado cuando pocos años después descubrió en un club de video (como lo llaman por allá) la cinta de Mazinger Z contra el General Negro donde el final del coloso mecánico no fue tan humillante y triste. Desde entonces es su película preferida. Descubrió también las cintas de la saga de Gran Mazinger y hasta Grendizer y... ¡no devolvió las cintas!... Por esa misma época su inquietud por el robot de la tele le llevó a modelar una figura en plastilina, que pintó después y fue mejorando con los años...

 
Cinco ilustraciones basadas en su película favorita, Mazinger Z contra el General Negro
Ese niño había sentido una inclinación y atracción muy claras por el dibujo, de manera que copiaba todo lo llamativo que caía en sus manos o se reflejaba en sus retinas, desde el barroco logo de Iron Maiden de la portada de un disco hasta las ilustraciones de las revistas, pasando por las carátulas de vídeo. Pero Daniel recuerda que lo primero en aquel impulso artístico fue dibujar a Mazinger Z, cuyos dibujos, muchísimos según reconoce, aún conserva con cariño en un libro que se fabricó para que no se perdieran... Se graduó en el Instituto de Diseño de Caracas en 1997 y hoy día es diseñador gráfico e ilustrador. Por su trabajo, desarrolla sitios web, crea imágenes para la impresión, realiza retoque digital fotográfico y animaciones 2D, entre otras cosas. Cuando empezó como pasante, aprendió a hacer infografías y descubrió el dibujo con vectores, manejando el Adobe Illustrator, el Freehand... 
Fotogramas revividos
Con vectores...Preguntado por un aspirante a aficionado como el que esto escribe, Daniel me cuenta que eso de los vectores es dibujar digitalmente con esos programas. Yo prefiero decir que dibujar con vectores es superar el reino de la imagen convencional y sus píxeles y convertirlos en un conjunto de líneas y curvas, para crear un mundo estético nuevo e indeformable...
El caso es que esa técnica permite recrear los mundos estéticos de la serie bajo una nueva luz, aparentemente más simple (Daniel dice que “Un buen diseño se basa en la simplicidad (que no es igual a la simpleza), y es producto de mucho trabajo, que finalmente crea ese efecto inmediato de reconocimiento, claro y conciso”). Una luz nueva en cualquier caso, que permite su renacimiento y enriquecimiento sin fin. Como purista del estilo de los animadores y dibujantes de los setenta, no puedo por menos que celebrar y admirar las creaciones de Dugarte basadas en fotogramas, en instantes de la serie congelados, que son de hecho homenajes y recreaciones infinitas de todo eso que conocemos tan bien los fans.
El instante en que Mazinger salta, en busca de los cohetes de Afrodita A, en el episodio 32

Cuando Dugarte llegaba a casa y se ponía a practicar con el Illustrator ¿adivináis qué dibujaba?...


El tiempo transcurrió y con él cientos de horas de práctica con miles de imágenes. Pero la inquietud no cejaba y en 2001 creó una página con animaciones flash, técnica ya algo en desuso hoy día, pero muy en boga a principios de siglo y finales del pasado. En ella recreaba momentos de la serie de su infancia, a través de animaciones dónde hacía descender el planeador/pilder desde la cabeza de Mazinger Z y desplegaba sus armas, con sonidos y música de la serie incorporados... Una página que presenta la serie y sus personajes al estilo de las de la época (en realidad, mejor que la mayoría de las que existieron y son solo un recuerdo), y que aún puede verse hoy: :



http://www.vectormz.danieldugarte.com/flash/intro.swf
 
En la página, Daniel declaraba:

"Hice esta página porque Mazinger Z es el personaje animado que más me ha impactado en la vida (no se rían que es verdad, ¿eh? jeje), sip, desde que tengo uso de razón he visto y dibujado a Mazinger, lo que me inspiró lo suficiente como para querer ser ilustrador o algo que tuviese que ver con dibujos..."

Montaje que he realizado con una muestra de las animaciones de la página flash de Dugarte
Un momento imposible, que posibilita la imaginación del ilustrador
Un momento romático de Mazinger Z con Minerva X
Un instante del episodio 72
Dugarte reconoce convencido que Mazinger Z influyó mucho en lo que quería estudiar (junto a otros personajes de dibujos animados y del cómic) y por eso estudió ilustración. Dibujaba a Mazinger Z con cada técnica nueva que aprendía, desde el lápiz y la tinta negra hasta el dibujo vectorial, pasando por aquella experiencia flash de la página web. Cuando, ante la necesidad de creación de una firma, se le ocurrió aquel "Vector MZ" , no dudó en asociar a su técnica las iniciales de su héroe mecánico. También tiene ilustraciones basadas en Gran Mazinger y Grendizer. Cualquier fotograma o escena de la trilogía de Nagai puede hacer saltar la chispa para uno de sus trabajos...

A pocos amantes de la estética de la serie original y clásica les pasará inadvertido el trabajo de Daniel Dugarte. Para ver más, visiten DeviantArt : vectormz.deviantart.com


Caso 3: Francisco Etchart



El tercer y último caso ilustra, y nunca mejor dicho, la trascendencia de la influencia estética de Mazinger Z, más allá de aquellos que vieron y disfrutaron la serie en su infancia. La serie del robot fotoatómico fue desembarcando en sucesivas etapas en los países de Sudamérica. Pero en este caso, esa aparición de la serie en la televisión no resultó ser el momento de establecimiento de la relación de Mazinger Z con nuestro tercer protagonista.          

Cuando la serie llegó a su país, Argentina, en 1981, él era demasiado pequeño. No obstante, pudo haberse reenganchado a ella en alguna de las sucesivas reposiciones que el canal 9 sacó al aire, hasta 1986. Y así fue en la última de ellas, con unos cinco añitos, aunque reconoce no tener de esa ocasión más que un lejano y difuso recuerdo de un robot azul, con diamantes incrustados en el pecho... Para la próxima ocasión (el canal 7 argentino volvió a emitir la serie en 2005) ya era demasiado mayor...De todas maneras, era difícil escapar a la numerosa imaginería del robot que se comercializó en Argentina. Nuestro hombre recuerda que su hermano mayor tuvo el juego de cartas de Mazinger Z de Cromy, empresa que tuvo en su catálogo comercial buena parte de las series infantiles que hoy son añejas... Poco sospechaba que el destino perseguía unirle a la serie por esa misma vía, es decir, en forma de naipe...

Una feliz propuesta 


 

En 2010, alguien vió unas ilustraciones suyas de esas series de antaño. He-man, Saylor Moon, Robotech, BraveStar, Saint Seiya (Los caballeros del zodíaco), etc...Y ese alguien era uno de los que llevaban adelante un pequeño gran proyecto de nuevo merchandising nostálgico, llamado Universo Retro..(www.universoretro.com.ar) .

Las líneas que un dibujante tan bueno sabía trazar en ese estilo nuevo, pero versátil a las resminiscencias del antiguo, debieron de atraerles lo suficiente como para que le encargaran una baraja de cartas ( un taco allá en Argentina) de esa serie que solo recordaba tan vagamente, Mazinger Z.


Francisco Aníbal Etchart, nació en 1980 y es, por tanto, el más joven de los aquí reseñados. Fue un niño con una temprana e insistente afición por el dibujo, como nuestros anteriores protagonistas. Tanto es así, que su madre se rindió a la evidencia y lo puso a estudiar dibujo. De esa manera, recuerda Francisco, al menos podía compartir con otros esa pasión. Pasados 6 años, consiguió el titulo de profesor de dibujo artístico en el Instituto Conté-Grand, de Bahía Blanca. En la adolescencia fue alcanzado por la influencia del anime, y su lápiz trazó personajes de Dragon Ball, y de la saga de Saint Seiya (los caballeros del Zodíaco), su preferida, con la que se ha ido reencontrando artísticamente una y otra vez.

 


Pero eso del dibujo artístico raramente da para afrontar un futuro laboral. Así que decidió usar esa base para hacerse diseñador gráfico. Se graduó en la bonaerense Universidad de Palermo en 2003, logrando más tarde un puesto en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, llevando la identidad visual de la institución pública, la carteleria, publicaciones, diseño web...Sin dejar nunca su pasión por el dibujo: trabajando por encargo, como en el caso de la propuesta de Universo Retro.




 

La propuesta de estos últimos le lleva a reencontrarse con la serie Mazinger Z cuando le son encargados 35 dibujos para la baraja de cartas, que abarcan desde los personajes a los monstruos mecánicos. Son sobre todo estos últimos los que alcanzan el protagonismo en esta obra. Etchart no recordaba las formas y colores de la inmensa mayoría de ellos, de modo que tuvo que ponerse a ver vídeos de la serie y a realizar capturas para estudiar la apariencia y las distintas armas de cada uno, e imaginar poses que resaltaran sus habilidades robóticas...

 



                                                                                                                                                              

 Se dió la feliz coincidencia de esta propuesta, de este encargo, ya que el estilo de Francisco dotó de nueva vida a estos robots de antaño, gracias a su estilo imitador del original, pero con suficientes aportaciones como para renovar las imágenes e integrarlas en la nueva época.  

Funda de la baraja

A ello le ayudó su inagotable curiosidad como artista. Sus primeras publicaciones en la web DeviantArt, verdadera galería virtual , exposición permanente de tanto artista anónimo que da oportunidad de encuentro con posibles admiradores de forma abierta e interactiva, le llevaron además a interesarse y a aprender las técnicas digitales de manera autodidacta, a través del conocido método ensayo-error, para así poder partir de su alma de dibujante artístico y crear más allá con nuevas posibilidades, con nuevas herramientas. En ello alcanzó la maestría y en ello sigue.

Montaje mío con algunos de sus monstruos mecánicos

Si bien yo conocí a Daniel Dugarte a través de esa exposición virtual que supone DeviantArt, y he admitir mi debilidad personal por sus trabajos, la baraja de cartas/naipes o taco de Francisco Etchart también la descubrí maravillado a través de mi apreciado amigo J. Aurelio Sanz, el autor de de Mazinger Z, La Enciclopedia, el feliz día que compartió la noticia de su creación. Tiempo después me enteré de que Sanz había sido preguntado por Universo Retro por los datos de los robots, tales como peso, altura, detalles de sus armas... en fin, por esas magnitudes imaginarias de los ingenios mecánicos de la serie.
El caso es que tuve la oportunidad de deleitarme con las formas robóticas re-creadas, tan familiares para los fans, de nuevo coloreadas y adornadas por nuevos efectos de texturas y brillos. Antes incluso que con Sevilla y con Dugarte, me topé con la magnífica obra Z de Etchart , el más joven de los tres y el más alejado por tanto de aquella experiencia infantil de ver Mazinger Z, y de dibujarlo... Aunque, al final, eso no ha pesado tanto. Dentro de poco, igual nos sorprende con una nueva creación, también robótica...
Otro montaje con los robots de Etchart





http://franciscoetchart.deviantart.com/?mrd=77745

 ntto://franciscoetchart.blogspot.com.es
 
Una nueva vida está garantizada para esos dibujos que salieron de las salas de producción de TOEI hace ya más de cuatro décadas, siempre que los que disfrutaron con la serie, de niños o de mayores cuando se reencontraron con ella en forma de clásico, sigan redibujándola, reinventando las formas que un día se movieron dentro de la pequeña pantalla, que fue un teatrillo donde brilló una impresionante explosión de color.
¿Quién no dibujó alguna vez a Mazinger Z?

Dibujando a Mazinger Z y demás personajes (dibujos de Rubioserrano)

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Quiero agradecer desde estas líneas la simpatía e indiscutible amabilidad con la que han colaborado los tres ilustradores para poder realizar esta humilde publicación, contándome sobre ellos y sobre su relación con Mazinger Z . Tanto Amador Sevilla, como Daniel Dugarte y Francisco Etchart me han agasajado por igual con una gran disposición y agrado, y me han hecho sentir afortunado por poder contar con ellos de manera más que cordial. Y una vez más felicitaros por vuestras obras por cuya admiración decidí destacaros.


Gracias.





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